EL MUNAY DE LOS ANDES

Hay un modo de expresar el amor en el mundo andino y quizás la esencia del munay es la vibración sonora quechua que más se aproxima al amor en su lenguaje más simple o sencillo. La esencia del munay es el amor que fluye de manera libre y cuyo propósito implica vivir la vida lejos solo de observarla. El munay energéticamente hablando es caracterizado de una importante dosis de sami, de modo que esta cualidad de energía refinada es la función sanadora de la medicina en el mundo andino. El munay cura, pues el poder curativo del amor es infinito. Los chamanes andinos hablan de actos simples para potenciar esta fuerte vibración de energía curativa, actos que entre los humanos puede propiciarse a través del perdón curativo (pampachanakuy), el abrazo, el saludo, los decretos, la palabra, la escucha, la ternura, el afecto, etc.

El munay es un principio andino que debe entenderse no solo como amor absoluto o incondicional, pues el amor aún en su esencia pura presenta su propio ordenador o conciencia, que hace que tenga propósito, pues es como la vida misma con su propia inteligencia. El amor recíproco con propósito es la verdadera esencia del munay andino, que es algo tan sencillo como caminar juntos en la misma dirección aún si somos diferentes en cuerpo y mente. Desde este punto de vista la primera función del munay es el amor hacia uno mismo, lo cual implica respetar el propio cuerpo como un templo sagrado e intentar conducirlo responsablemente por la vía de la evolución espiritual. La segunda función del munay es el amor al prójimo, una vez que somos capaces de amar nuestra vida y respetarnos a nosostros mismos, se nos concede la posición privilegiada de amar a todo ser viviente, a partir del propio contexto (familia, parientes, amigos, maestros, comunidad, animales domésticos, plantas, etc.). La tercera función del munay se dirige al amor supremo a la pachamama, creadora de vida y de todo ser viviente. Vivir en la pachamama significa aprender a agradecer y respetar la ecología y el hábitat como único hogar. Esta suerte de funciones no presenta una jerarquía inmediata, pero según las tradiciones andinas deben ir de la mano para no dudar de ninguna cualidad en una posterior etapa de madurez o decisión.

Por Arnaldo Quispe

munay

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